São Miguel

Patrimonio

Arquitectura

La ciudad de Ponta Delgada, construida en una bahía natural y con los tres arcos de las Puertas de la Ciudad, se destaca por la cantidad de iglesias y otros edificios. Entre ellos, la iglesia Matriz de São Sebastião y la de Todos os Santos se destacan en este viaje arquitectónico.

En la ciudad de Ribeira Grande es notable el juego cromático entre la mampostería blanca y la sillería, tanto de basalto como de ignimbrita. Este contraste está presente en las iglesias, como la de Nossa Senhora da Estrela, con una escalinata monumental y un singular campanario negro. Pero también está el puente de los Oito Arcos (ocho arcos) o las casas solariegas con los balcones de hierro forjado.

Los molinos de agua son testimonio de los tiempos pasados y pueden ser encontrados en varios lugares de la isla. En la Ribeira dos Caldeirões, en el municipio de Nordeste, hay un elegante ejemplar recuperado enmarcado por la belleza natural de la cascada en el arroyo con el mismo nombre.

Cultura

En San Miguel nacieron símbolos nacionales como el poeta Antero de Quental (1842-1891) y el político y ensayista Teófilo Braga, elegido presidente de Portugal en 1915. La poeta Natália Correia (1923-1993), mujer destacada en los campos cívico, político y cultural, escribió la letra del Himno Oficial de las Azores, donde se canta: “De un destino con brío alcanzado /recogeremos más frutos y flores/porque es ese el sentido sagrado/de las estrellas que coronan las Azores”. En la pintura se destacan los lienzos de Domingos Rebelo (1981-1975), autor del famoso cuadro titulado “Os emigrantes”. En la escultura, son de gran importancia las obras de Canto da Maya (1890-1981). El Museo Carlos Machado, instalado en el convento de Santo André, en Ponta Delgada, es un depósito único de la cultura azoriana, con importantes colecciones de arte, etnografía regional, juguetes, arte sacro e historia natural.

Artesanía

La industria de la cerámica y alfarería tiene una tradición ancestral. En Vila Franca do Campo, se aplica el barro a piezas rústicas y adaptadas al uso cotidiano. En Lagoa, la cerámica se decora con dibujos en los que predomina el azul. En Ribeira Grande, todavía se pintan a mano paneles de azulejos.

De tradición agrícola surgieron los primorosos muñecos de hoja de maíz, que recrean trajes regionales. De la actividad pesquera nacieron las delicadas flores en escamas de pescado que forman  flores en miniatura.

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