São Miguel

Gastronomía

Entre los diferentes cultivos industriales introducidos en las Azores el más importante es el del té. Las plantaciones de Gorreana y de Porto Formoso, que aparecen en el horizonte como olas de hojas verdes, son únicas en Europa. En la visita a las fábricas-museo se aprende la historia del cultivo y la evolución de las máquinas utilizadas, antes de la merecida prueba del té azoriano.

En Furnas, las cazuelas que contienen las carnes y vegetales del cocido se meten en sacos y se entierran en el suelo geotérmico. La cocción lleva cerca de cinco horas. Antes de apreciar el sabor singular de un plato confeccionado en el calor natural de la tierra, merece la pena asistir al momento en el que brazos fuertes sacan el cocido tirando de las cuerdas atadas a la pesada cazuela.

San Miguel tiene tradición en el cultivo de frutas exóticas como la piña, la chirimoya, el araçá (fruto de la familia de la guayaba) y el maracuyá, que se comen o se usan para fabricar licores. Los invernaderos de piñas, en Fajã de Baixo, Lagoa y Vila Franca do Campo, mantienen prácticas antiguas que pueden conocerse en una visita guiada.

En la gastronomía de San Miguel abundan los platos de diferentes tipos de pescado, siempre con una característica común: la frescura.  En el marisco también hay mucha variedad y curiosidades, como las clacas, un crustáceo que se cocina en agua de mar. La carne del ganado criado en los pastos es suave y sabrosa. En las entradas, la famosa pimenta da terra (pasta de pimiento) se sirve con queso fresco, pero este tipo de guindilla local se usa en varias recetas. El bolo lêvedo (bollo dulce), de Furnas, está muy extendido y puede aparecer en cualquier comida. En los dulces son famosas las Queijadas de Vila Franca do Campo. Los fumadores pueden acabar sus comidas con un puro o purito fabricados localmente.

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