El archipiélago

Patrimonio

Islas de Calidad

Las Azores han intentado afirmarse como islas de calidad y  excelencia, donde aquello que es genuino y distintivo marca la diferencia y se impone en un mundo globalizado, y contribuye a la valoración de su patrimonio natural y cultural. La clasificación de la UNESCO del centro histórico de la ciudad de Angra do Heroísmo y del Paisaje Vitícola de la isla de Pico como Patrimonio Mundial de la Humanidad son importantes reconocimientos. Tal como la clasificación de las islas Graciosa, Corvo y Flores como Reservas de la Biosfera.

En otros frentes, el archipiélago se afirma como destino turístico de excelencia y respetuoso con los valores medioambientales y socioculturales. Así lo atestiguan iniciativas y premios nacionales e internacionales, como la elección de la laguna de Sete Cidades y del paisaje vitícola de la isla de Pico como Maravillas Naturales de Portugal, o el título de “segundas mejores islas del mundo desde el punto de vista del turismo sostenible” donde, además de la simpatía de la población, se ensalza la preservación medioambiental y un desarrollo turístico armonioso. El Geoparque Azores integra desde marzo de 2013, la Red Europea y Global de Geoparques bajo los auspicios de la UNESCO. 

Arquitectura

En el conjunto de iglesias, conventos, casas solares y rurales repartidas por el archipiélago, se aprecia el baile cromático de las paredes de mampostería blanca y la sillería de basalto, ignimbrita y traquita. Molinos de viento y aceñas, balcones de hierro forjado, hornos y chimeneas, calles, callejuelas y callejones estrechos y casas de paredes de piedra oscura, son otros elementos típicos de las islas. Angra do Heroísmo, en Terceira, es un depósito de la identidad arquitectónica de las Azores, intensificado por los colores fuertes de las fachadas.

Cultura

A través de variadas colecciones etnográficas, los museos azorianos reflejan una historia unida al cultivo de la tierra, cría de animales, artesanía y pesca. La caza a la ballena gana una dimensión especial en las islas de Pico y de Faial, con los vestigios y relatos de una época  protagonizada por hombres valientes. El espolio de arte sacro llena las salas de exposición de los museos, pero gran parte del valor artístico permanece en el interior de las iglesias.

A lo largo de los siglos, el pueblo azoriano ha manifestado una gran consciencia política que ha ayudado a modelar personalidades ilustres, como el primer presidente de la República de Portugal, Manuel de Arriaga, o su sucesor, Teófilo Braga. La tradición de activismo social se ha mantenido, adornada con las dotes poéticas y literarias, con un cierto lirismo, de Antero de Quental, Vitorino Nemésio y Natalia Correia, o artísticas, de Domingos Rebelo y Canto da Maya.

Artesanía

Flores de escamas de pescado, grabados en diente de cachalote, muñecas de hoja de maíz, miniaturas en corazón de higuera. Cuatro ejemplos del ingenio azoriano para aprovechar los recursos naturales para fines artesanales. En la cerámica, telares y bordados, los colores vivos se unen al blanco para componer dibujos singulares.

Herencia de los tiempos de los pobladores, la guitarra local (viola da terra) se sigue tocando y construyendo en muchos lugares del archipiélago. Actualmente, los conservatorios azorianos ya enseñan a tocar este instrumento, que exige una técnica específica.