A vela o a motor, rápidamente se entiende la mística de la navegación en los mares azorianos. Rodeando la costa de una isla se encuentran paisajes verdes que llegan hasta aguas cristalinas. Playas y bahías abrigadas invitan a una parada y un chapuzón. En los puertos del archipiélago se encuentra todo lo necesario para regresar al Atlántico. Con la mano firme en el timón, es fácil sumar millas náuticas entre las maravillas de estas nueve islas. Los delfines acompañan las travesías, como hicieron hace más de 500 años con los descubridores de este paraíso. Sobre el azul, el horizonte es el límite.