Mirar alrededor y no ver ninguna construcción humana en el horizonte: sólo paz y naturaleza. Un golpe más y el Atlántico observándonos. La morfología de los greens invita a andar a pie, con la compañía de una explosión de flores. El clima saluda al jugador y permite disfrutar de los tres campos que hay en el archipiélago en cualquier época del año. Los trayectos se adaptan a principiantes y profesionales. En el rústico, se muestra el swing a la población local entre prados y terrenos agrícolas. Un golf con reglas parecidas, pero con la etiqueta de la pura diversión y del aspecto social del deporte.


Caldera de agua a hervir en FurnasVista aérea del puerto de Caloura con el buen tiempo y el agua limpiaCarretera con el pico de la montaña en el horizonte